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Felicidades
Avelino, muchas felicidades.
Veo que has desempolvado tu viejo manual (no tienes otros recursos) y
calificas a los mandos de elementos represores de las libertades de los
bomberos. Felicidades.
Desde tu púlpito en Comisiones Obreras, te permites juzgar situaciones
de las que no conoces la realidad, pero claro tú estás en
tú púlpito y por lo tanto cualquier manifestación
tuya, cuando hablas excatedra, es infalible. Se te ha de aplicar aquello
de “palabra de Dios ...(léase secretario)”. “Alabado
sea el señor secretario”.
Me has hecho recordar una canción de Joan Manel Serrat en la que
en una estrofa dice “si no fueran tan dañinos nos darían
lástima ........” y sigue. Un día te la cantaré
entera.
Te la cantaré entera a pesar de la poca vergüenza que me queda.
Me queda poca porque he tenido que gastar mucha para poder soportar discursos
manipulados, y actuaciones teatrales como la que acabas de hacer.
Que diferencia tan notable contigo que, entre otras cosas tienes toda
la vergüenza del Mundo, dado que jamás has gastado ni un poquito.
Tienes la vergüenza intacta. ¡ Qué majo, que salao!
Felicidades Avelino, muchas felicidades.
También me recuerdas, al verte en el púlpito en tu secretaría,
a aquellos que dicen “hacer lo que yo digo, pero no hagáis
lo que yo hago”. Nefastos recuerdos.
Solo mereces la indiferencia, pero en esta ocasión no puedo resistirme
a contestarte, y ha decirte que intentas en vano suplir tu falta de cultura
con un manejo indecente, demagogo y manipulador de las palabras.
No te das cuenta de que los tiempos han cambiado, no ves que ya no es
fácil engañar con chucherías a las personas, no ves
que todo el mundo tiene mas cultura que tú.
Es igual Avelino, quedaté en tú púlpito y ¡púdrete!.
Este escrito, me sale de las tripas, y por eso lo escribo. Claro, pero
más que a tu divina persona, va dirigido a los mandos del Servicio
para que siempre tengan presente tu respeto hacia ellos y tu recto proceder.
Desde este recto proceder, quizá un día se le conceda a
su excelencia, señor secretario, distribuir justicia y aplicar
responsabilidades disciplinarias.
Mientras tanto y a partir de ahora, la más absoluta indiferencia.
¡Vete al carajo, Avelino!
José Ramón Carme Luesma
Oficial del SPEIS

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