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Esta es al menos la conclusión a la que se puede llegar después de observar los hechos. Después de analizar los efectivos de personal de intervención que ha habido cada día durante el periodo de verano (del 15 de junio al 26 de Septiembre del 2005), se constata que durante 75% de dicho periodo no se han cubierto los efectivos establecidos de Oficiales. Para el caso de los Sargentos durante la mitad (50%) del periodo analizado también se ha estado por debajo del personal establecido. Para los Cabos, la situación en cuanto efectivos ha sido más benévola, pero como en sargentos y en oficiales se ha estado muy por debajo de los valores establecidos, los cabos han tenido que afrontar responsabilidades y cargas de trabajo superiores a las que les corresponde por categoría y retribución. Los mínimos establecidos en la escala de mandos, lo están en los procedimientos de nivel de mandos que la propia Dirección ha impulsado y dicta. Pero que ella misma incumple.
Hasta tal nivel se está jugando con las dotaciones de mandos en el SPEIS de Barcelona, que durante el periodo analizado se ha estado con el 50% de los efectivos de oficiales un 36% del periodo y para el caso de los sargentos el 6% del periodo analizado. Esto conlleva, aparte del ya comentado incumplimiento de los procedimientos, que los mandos que han estado de servicio cuando se han dado las condiciones de falta de personal, hayan tenido que asumir responsabilidades y cargas de trabajo superiores a las previstas para su categoría y con niveles de seguridad en el desempeño del servicio, muy por debajo de lo estipulado y asumiendo todo el personal riesgos innecesarios. Más grave aun. La falta de eslabones en la dirección operativa conlleva la realización de servicios sin la mínima escala organizativa, es decir sin poderse aplicar las sistemáticas de intervención establecidas según procedimientos aprobados. Generándose descontrol funcional y operativo, incrementándose irresponsablemente el riesgo de caos, de desorganización y con bajos o nulos niveles de seguridad en las intervenciones, tanto para los bomberos como para las personas a las que atendemos. De seguir con esta planificación en la División de Operaciones,
más nos vale tocar madera y que nos pillen confesados. |
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